EL "AUTO-GOLPE ECLESIÁSTICO DE PODER" EN LA IEP DEL SR. VALENCIA A FAVOR DEL PASTOR SEPULVEDA, EL PACTO "SUCESIÓN CON CLÁUSULA DE ENCUBRIMIENTO".






URGENTE DESDE LAS CONFERENCIAS:
(OJO:Para todo el que quiera consultar el contenido de los estatutos de la Iglesia, estos están disponibles en el siguiente link)
http://iepcorrupta.blogspot.de/2012/09/los-estatutos-de-la-iglesia-evangelica.html


1-. El pacto de sucesión Valencia-Sepúlveda se activa

Lo que temíamos, se informa a todos los lectores de este medio de información que se ha puesto en marcha el auto-golpe de Estado resultante del pacto de sucesión entre el Sr. Eduardo Valencia y el Sr. Daniel Sepúlveda, en abierta INFRACCIÓN a los estatutos de la Iglesia Evangélica Pentecostal, persona jurídica de Derecho Público N° 14.


(Ver las razones de la ilegalidad en
http://iepcorrupta.blogspot.de/2014/01/juegos-de-tronos-y-sucesion-en-la.html  

El documento que publicamos más arriba pretenda transferir el cargo de Superintendente de parte del Pastor Valencia, al Pastor Sepulveda, esgrimiendo una interpretación mañosa y fuera de contexto del artículo 37 y 41 de los estatutos.

Veamos por qué esto es así:

2-. Utilización mañosa y fuera del contexto del artículo 37

Art 37: En caso de fallecimiento, ausencia por más de dos meses, renuncia o imposibilidad de un director para el desempeñar su cargo, el Superintendente y el Cuerpo de Presbíteros nombrarán un reemplazante que durará en sus funciones s´lo el tiempo que falte para completar su periodo al director reemplazado
En caso de que por enfermedad el Superintendente no pueda ejercer su cargo, podrá designar un reemplazante mientras dure su impedimento físico.
Excepcionalmente, en caso de que el Superintendente no pueda hacer la designación de su reemplazante, procederá hacerlo al Cuerpo de Presbíteros, con la presidencia del presbítero más antiguo.

COMENTARIO:
Este artículo, se encuentra ubicado dentro de la Sección tercera titulada "El Directorio". Es decir, es un artículo referido sólo al Directorio de la IEP. Y tiene por finalidad regular el sistema de reemplazo de "un miembro del directorio" que por distintas razones no puede participar en este.

Se debe recordar que el Directorio de la IEP lo integran el Superintendente y un grupo de pastores nombrados por éste con acuerdo del Cuerpo de Presbítero, tiene por finalidad la administración en lo material de la iglesia.

Pues bien, a propósito del funcionamiento del Directorio, el articulo en comento, establece una regla para el reemplazo de los miembros del directorio, en el caso de que uno de sus miembros no pueda participar en éste. 

En este sentido distingue dos reglas: 
1° En el caso que sea un simple pastor el director que no pueda participar, debe haber acuerdo entre el Superintendente y el Cuerpo de Presbíteros en cuanto al reemplazante.
2° Luego coloca una regla especial para el reemplazo del Superintendente "como miembro del Directorio". Y en ese sentido le permite enviar un reemplazante ANTE EL DIRECTORIO mientras no pueda ejercer su cargo. Pero OJO, es un reemplazo que opera sólo pare efectos del Directorio, nada más. 
    
Recuérdese que la AUTORIDAD MÁXIMA de la Iglesia, conforme al artículo 20 SON EL SUPERINTENDENTE Y EL CUERPO DE PRESBÍTEROS (nada dice de un ayudante, un reemplazante, o un delegado de su poder).
    
Y téngase presente que el artículo 31 establece: "Las Conferencias Generales serán presididas por el Superintendente de la Iglesia", por lo cual no sería válido ningún acuerdo que tome las presentes Conferencias si no está presente el Superintendente para presidirlas.


3-. Utilización mañosa y fuera de contexto del artículo 41     

Luego el artículo 41 también es sacado de contexto mañosamente, pues hablando sobre los deberes del Superintendente dice:

Artículo 41: Corresponde especialmente al Superintendente: a)Representar judicial y extrajudicialmente a la Iglesia b) Velar por el cumplimiento de los estatutos, reglamentos y acuerdos de las Asambleas Generales o del Directorio; c) Firmar la documentación propia de su cargo y aquella en que deba representar a la Iglesia; d) Delegar sus facultades a uno o más miembros; y e) Ejercer las demás atribuciones que determinen los estatutos.
Además, el Superintendente podrá, por sí solo, ejecutar y celebrar todos los actos y contratos mencionados en el articulo 40; con la sola excepción que para enajenar y gravar bienes raíces deberá requerir el acuerdo del resto del Directorio.
En el ámbito judicial, el Superintendente tendrá todas as facultades contenidas en los dos primeros incisos del Código de Procedimiento Civil, los cuales se dan por reproducidas íntegramente. 

COMENTARIO
Este artículo, sobre todo el inciso penúltimo, es una de las pruebas del afán de querer concentrar todo el poder en una persona. 

Pero no obstante esto, también es sacado de contexto en el documento en comento. Pues establece solamente los deberes especiales del Superintendente como administrador de la Iglesia -estamos aún en el contexto de la sección del Directorio-.
  
Al utilizar la expresión "le corresponde", la norma se está refiriendo a sus especiales deberes, en el contexto de la administración material de la Iglesia (se debe tener presente que el Superintendente es una figura administrativa y espiritual).
     
Estos deberes son:
1. deber de representación de la Iglesia
2. deber de cumplimento de los estatutos y acuerdos de asambleas generales (esto es una pifia, pues quedo de los viejos estatutos de Derecho Privado) y del Directorio
3. deber de firmar la documentación propia de su cargo

Y entre medio los deberes se introduce, no un deber, sino una facultad, que es la de delegar "facultades". 

La pregunta es que ¿Qué puede delegar? La norma dice, sus "facultades". La norma no dice, su cargo, ni su autoridad, ni su calidad (Superintendente), asimismo tampoco puede delegar sus deberes.

Estas facultades, se refieren a las facultades para celebrar actos o contratos mencionados en el artículo 40 de los estatutos (da una lista larga de estas), pero no está referida a su cargo como tal, no a su autoridad (nuevamente, las autoridades máximas de la iglesia son el Cuerpo de Presbíteros y el Superintendente), ni tampoco a su calidad de Superintendente, ni mucho menos a los deberes que le corresponden "especialmente" en razón de su cargo (letra a,b, art 41).

En conclusión la delegación del cargo (de toda su autoridad y todos sus deberes) que el Superintendente comunica por el documento publicado, es contraria a estatutos, pues los estatutos lo único que le permiten es delegar facultades expresadas en el artículo 40. 


4-. La gran pregunta respecto de proceder del Sr. Valencia

Las preguntas que saltas de cajón. Si quiere hacer dejación completa de su cargo y autoridad, ¿Por qué no renuncia ante el Cuerpo de Presbíteros y permite que este realice la reforma de la Iglesia?
¿Por qué se esconde el Sr. Valencia detrás de una enfermedad (siempre se enferma para las Conferencias -da que pensar-) y del Sr. Sepúlveda para asegurarse impunidad?. 

Si tanto se ha llenado la boca de morir con las botas puestas, ¿Por qué no es capaz de enfrentar como un libro abierto una auditoria a la Superintendencia?, ¿Por qué no es capaz de comparecer frente al pleno del Cuerpo de Presbíteros -cita sólo a unos pocos- y acepta sus responsabilidades en la dirección de la Iglesia durante todos estos años?  

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Sobre el próximo artículo de la auditoría
Como dijimos ayer, tenemos en nuestro poder la auditoria practicada. Publicaremos un artículo especial sobre ésta. 
La sometimos al examen de contadores y abogados (gente del grupo editorial, y profesionales externos con experiencia en auditorias) y todos han concluido que ésta auditoria claramente no es neutral, aparece dirigida, y desconoce aspectos esenciales de las corporaciones sin fines de lucro, además de hacer propuestas que están fueras de de lugar, cuando de una auditoria se trata.


Además sometiéndola a profesionales con experiencia en materia de Derecho Tributario, estos han opinado que la auditoria en comento es un "copy paste" (copia de una tesis de un estudiante de Derecho que está en la web como veremos) en gran parte de su contenido (doctrina jurídica sobre Derecho Tributario que sólo pretende confundir a los pastores), y que claramente no se ajusta a los cánones de una auditoria de estados financieros, puesto que propone medidas que exceden las competencias de esta clase de actividades, estando más bien orientada a justificar decisiones tomadas de antemano por los que han planeado el auto-golpe de estado.


Seguiremos ampliando, y en breve se publicará el informe de auditoria.


De no poner freno a esto, se estudian acciones judiciales contra los que han llevado adelante este auto-golpe contrario la ley y los estatutos.



REPETIMOS QUE EL SUPERINTENDENTE VALENCIA NO ESTÁ CAPACITADO MORAL NI LEGALMENTE PARA NOMBRAR A SU SUCESOR:



SI QUIERE DEJAR EL CARGO DE SUPERINTENDENTE PORQUE SU SALUD NO LE PERMITE EJERCER EL PUESTO EN PLENITUD, ENTONCES QUE RENUNCIE A SU AUTORIDAD DE SUPERINTENDENTE ANTE EL CUERPO DE PRESBÍTEROS; Y QUE ÉSTE ULTIMO INICIE DE UNA VEZ POR TODAS LA REFORMA DE LA IGLESIA.



EDITORES


"JUEGOS DE TRONOS" Y SUCESIÓN EN LA SUPERINTENDENCIA; CUANDO TODO VALE PARA LLEGAR A SER SUPERINTENDENTE











Preguntas previas:
Como se ha podido ver en el Foro, y como nosotros hemos comprobado, a través de nuestras numerosas fuentes, ha surgido la noticia de que se estaría preparando una sucesión en el cargo de Superintendente. En este sentido, el Sr. Valencia pasaría a ser pastor honorario, y nombraría en dicha función al pastor que preside hoy la comisión de disciplina, el Pastor Presbítero Daniel Sepúlveda.

Esto hace surgir las siguientes interrogantes.

¿Es bueno que el Sr. Valencia deje su cargo de Superintendente?
Por supuesto.

¿Es bueno que el Sr. Valencia nombre su sucesor, conforme a su unilateral voluntad?
De ninguna manera. Pues no tiene autoridad moral para hacerlo, y porque esto es contrario a estatutos.

¿Por qué quiere obrar de esta manera el Sr. Valencia?
Se sabe acorralado, ha perdido autoridad por amparar la corrupción, el nepotismo y el abuso. Los que le apoyaban (por interés o por ingenuidad), ahora ya no le apoyan. Si logra nombrar a su sucesor, puede asegurarse impunidad, y de paso, darle, un último golpe a sus adversarios.

Profundicemos en cada una de estas interrogantes, en lo que sigue del presente artículo, y concluiremos que lo mejor para la Iglesia, es que haya cambio en el poder superior, pero que en este cambio, no incida el actual Superintendente.

1-. La primera pregunta

¿Es bueno que el Sr. Valencia deje su cargo de Superintendente?
Por supuesto.

No se puede ocultar que hoy la IEP vive una crisis profunda. Esta crisis ha sido el producto de años de malas prácticas (nepotismo, amiguismo, abuso), falta de control y transparencia, en la cual todos (si todos), la complaciente y pasiva hermandad, y los ingenuos, cómodos, serviles, y abusivos (algunos comparten sólo algunos de estos adjetivos, algunos todos) pastores han contribuido. No cabe duda que en ambos estamentos ha habido gente que se ha opuesto a este nefasto sistema, pero han sido marginales y sólo son una excepción en la regla general de desidia.

Ahora bien, todo sistema social u organización, tiene un responsable por la formación de la voluntad colectiva que hace funcionar las dinámicas del referido sistema organizativo. En consideración, que en la IEP prima una visión de “jerarquía vertical”, y la doctrina de obediencia absoluta al superior, el primer responsable porqué el sistema no adopte dinámicas corruptas en su funcionamiento es quien se encuentra a la cabeza del ejercicio del poder. Dicho con otras palabras, si bien es cierto que el Superintendente actual puede haber sido; mal asesorado, o derechamente haber ido manipulado, eso no quita su responsabilidad eclesiástica y jurídica por el mando, pues siempre ha tenido deberes de vigilancia, custodia y de garantía, que son ineludibles espiritualmente y jurídicamente en razón de su alto cargo y de sus supremas atribuciones.

En conclusión, como la nefasta reforma del año 2000, el estatuto de la Iglesia concentró todo el poder en la figura del Superintendente (sobre por qué lo llamamos nefasto leer) http://iepcorrupta.blogspot.de/2013/02/el-problema-no-es-el-pastor.html

Y como esta reforma fue en contra de años de tradición, en los cuales la IEP, como corporación (persona jurídica) de Derecho Privado bajo el imperio de los estatutos 2424 mantuvo una división de poderes espirituales (Superintendente y Cuerpo de Presbíteros), administrativo (Presidente de la Corporación y directorio), y en los cuales toda la hermandad en pena comunión era miembro de la iglesia (no como hoy que lo son sólo los pastores), y donde la Conferencia Internacional de Pastores y hermanos delegados era la “autoridad máxima de la iglesia” (sobre esto leer http://iepcorrupta.blogspot.de/2007/03/1-parte-los-estatutos-de-la-persona.html

Entonces no nos queda mas que concluir, que si la iglesia quiere iniciar un cambio de rumbo, debe partir por que el Sr. Valencia haga abandono de su cargo, pues él ha sido la persona que impulsó la concentración del poder sin control y transparencia, y amparó la corrupción (sin perjuicio de la responsabilidad de coautores, y cómplices). Sólo así podrá someter a una reforma la institución

2-. La segunda pregunta
¿Es bueno que el Sr. Valencia nombre su sucesor, conforme a su unilateral voluntad?
De ninguna manera. Pues no tiene autoridad moral para hacerlo, y porque esto es contrario a estatutos.

Ya ahondamos, que el Pastor Valencia no tiene autoridad moral para nombrar a su sucesor. Amparó el nepotismo, el amiguismo y la corrupción, formó parte de ella, y ha desprestigiado a la Iglesia y a él mismo.

Pero lo importante, es que tampoco puede hacerlo, porque los estatutos no se lo permiten.                          
  
   El artículo 21 del estatuto de la Iglesia Evangélica Pentecostal, establece actualmente que el superintendente puede nombrar a su sucesor mediante testamento cerrado, lo cual, debemos señalar, no estaba contemplado en el artículo original aprobado por el Cuerpo de Presbíteros y la Conferencia Internacional de pastores del año 2000, debido que éste fue agregado por el Superintendente Valencia y por su abogado Raúl Romero (solos) en una Notaría de San Miguel, sin estar facultados para ellos y sin consultar al Cuerpo de Presbíteros ni a la Conferencia como corresponde en Derecho.
      Esta grave acusación quedará demostrado con lo que se expondrá, y con los documentos que anteceden.

1.- Los estatutos aprobados en el Acta de Asamblea Constitutiva de fecha 11 de agosto de 2000 (ver documentos), suscrita por el Cuerpo de Presbíteros y la Conferencia de pastores, que dio origen a la Iglesia Evangélica Pentecostal, como persona jurídica de Derecho Público, reducida a escritura pública, el 14 de agosto de 2000 ante el Notario de Santiago, don Luis Poza Maldonado establece.
El Artículo 21 de esta acta disponía lo siguiente: “El cargo de superintendente será vitalicio y, en caso de vacancia, será designado por el Cuerpo de Presbíteros, en una sesión citada especialmente para estos efectos. El Superintendente podrá sugerir en vida su sucesor. “

2.- El Ministerio de Justicia mediante la Providencia 8794 (ver documento), de fecha 17 de noviembre del año 2000 formuló algunas observaciones a los estatutos, entre otras, la señalada en el número 4 de dicho documento: “Al artículo 21, se debe complementar señalando el tiempo que debe transcurrir para considerar vacante el cargo de Superintendente.”.

3.- Por Escritura Pública de Modificación del Acta Constitutiva, otorgada por el Superintendente Eduardo Valencia y por el abogado Raúl Romero (ver documento), el 27 de diciembre de 2000, en la Notaría de La Cisterna, de don Andrés Rodríguez Cruchaga, y en consideración a la observación formulada en la Providencia 8794, excediendo todos sus poderes (estaban autorizados para subsanar vicios no para modificar el contenido de los artículos) proceden a modificar el artículo 21 original y se sustituye por la actual redacción, que es la siguiente:

Artículo 21: “El cargo de Superintendente será vitalicio y, en caso de vacancia, será ungido como tal el pastor presbítero a quien el Superintendente en funciones designe como sucesor, por testamento cerrado.  En dicho instrumento podrá nombrar uno o más reemplazantes, para el caso de que el presbítero designado no pueda o no quiera asumir el cargo. El pastor presbítero designado para ejercer el cargo de Superintendente no podrá estar sujeto a medida disciplinaria alguna, de conformidad a los artículos décimo tercero y décimo cuarto.  Si el Superintendente no designa en vida su sucesor, éste será nominado en sesión extraordinaria del Cuerpo de Presbíteros, dentro de los diez días siguientes de producida la vacancia del cargo.  En esta reunión cada asistente votará, en secreto, por un solo pastor presbítero, proclamándose elegido Superintendente al que en una misma y única votación resulte con un mayor número de votos. La sesión extraordinaria del cuerpo de presbíteros deberá celebrarse con la presencia de un Notario, quien certificará el cumplimiento de todos los requisitos y formalidades necesarios para proceder a la elección y levantará acta de todo lo obrado.”

4.- Al respecto, cabe señalar que, la providencia 8794 de fecha 17 de noviembre del año 2000, no facultaba a don Eduardo Valencia y a su abogado, para “modificar” el artículo 21 del estatuto, esto en buen chileno es una “avivada” de ambos.
La providencia ministerial ordenaba incluir un plazo para la vacancia, y no cambiar el sentido de todo el artículo, en cuanto a permitir al superintendente designar a su sucesor mediante testamento cerrado.
Este cambio del estatuto fue realizado en una Notaría de la comuna de La Cisterna, sin estar facultados para ello, a puertas cerradas, sin asamblea previa, y sin conocimiento del Cuerpo de Presbíteros, tal como varios de ellos lo han manifestado, pasando a llevar al Cuerpo de Presbíteros (sobre esto ver http://iepcorrupta.blogspot.de/2011/01/denunciamos-ante-la-opinion-publica.html  
Por lo cual, la facultad de nombrar un superintendente por testamento (en vida o para después de su muerte) es un invento del don Eduardo Valencia, que lo hizo sin estar facultado para ello y sin conocimiento del Cuerpo de Presbíteros.

Por estas razones, una eventual designación hecha por don Eduardo Valencia deberá ser desconocida, ya que la Unción del Espíritu Santo de Dios no puede reposar sobre una persona que ha sido nombrada con astucia, fuera de la ley y sin consultar al Cuerpo de Presbíteros.

La Iglesia Evangélica Pentecostal no es un bien que se pueda heredar, como parte del patrimonio de una persona, ni puede ser objeto de una declaración como parte de sus derechos. Esta desnaturalización del testamento es anulable ante cualquier tribunal civil por medio de la acción de nulidad correspondiente, cuando se quiera abrir el referido testamento.

Se debe tener presente, que conforme informan nuestras fuentes, el Cuerpo de Presbíteros esta al atanto de esto, y el desconocimiento del nombramiento de un sucesor será hecho a nivel interno, por el propio Cuerpo de Presbíteros, como a nivel de la justicia si fuese necesario en caso que el Superintendente siga adelante con esta idea.  

CONCLUSIÓN: Al no ser el nombramiento de sucesor, más que una mera “sugerencia”, o el sistema de testamento un medio inválido, una vez vacante el cargo de acuerdo a los estatutos legalmente aprobados por la iglesia (Conferencia y Cuerpo de Presbítero), se debe proceder necesariamente a una elección, en la que todos los presbíteros sean candidatos y elijan al sucesor, ante la presencia de un Notario Público, quien deberá actuar como ministro de fe. 

       3-. La tercera pregunta.
¿Por qué quiere obrar de esta manera el Sr. Valencia?
Se sabe acorralado, ha perdido autoridad por amparar la corrupción, el nepotismo y el abuso. Los que le apoyaban (por interés o por ingenuidad), ahora ya no le apoyan. Si logra nombrar a su sucesor, puede asegurarse impunidad, y de paso, darle, un último golpe a sus adversarios.

         En este sentido, debemos decir, que no tenemos nada contra el pastor Sepúlveda, es más, nos parece un pastor de buen testimonio, y su obrar hasta la reunión de Presbíteros en que se invitó al Superintendente a explicar los dineros sacados en la imprenta ha sido óptima.
     El único pero, es que ha pretendido ejercer una autoridad que no tiene. Pues la figura de “Ayudante del Superintendente” no existe en los estatutos. Para, ayudarle en la administración del consorcio de la iglesia existe un Directorio Ejecutivo (con presidente y demás miembros), para ejercer funciones espirituales y de control de la iglesia, existe el Cuerpo de Presbíteros (autoridad máxima junto al Superintendente).
        Si de verdad, el referido pastor desea la reforma, debe seguir en el buen camino de realizar auditorías a todos los estados financieros del consorcio IEP, y a la misma Superintendencia, y ejercer las atribuciones que el estatuto le da a la comisión de disciplina que preside.
      No debe pretender dirigir sus esfuerzos de investigación sólo contra una parte de los que se suponen responsables (los ex asesores del Sr. Valencia), y dejar fuera al “gran responsable” (el Sr. Valencia). En otras palabras, no puede pasar por alto que el Superintendente Valencia no está por sobre los estatutos y puede ser sometido asimismo a disciplina.
         Pero tampoco, y esto es muy importante, no puede pretender el Pastor Sepúlveda, llegar a ser considerado el “sucesor” sobre la base de pactos de impunidad con la actual dirigencia. Negociar poder a cambio de hacer la vista gorda es reproducir la corrupción.
         La medida más sana, siempre será la transparencia absoluta, de todos los estados financieros (publicados abiertamente por internet y el fuego), y luego ver quien ha defraudado y se ha apropiado de bienes de la iglesia y quiénes no.
         Antes de jugar su propio juego de tronos, debe dirigir sus esfuerzos a buscar las raíces de la corrupción y falta de transparencia del sistema, y unirse a todos los siervos de Dios, de recto corazón, que de buena fe, quieren acabar con la corrupción y hacer una profunda reforma de la iglesia.


        CONCLUSIÓN DEL PRESENTE ARTÍCULO.

Por todo lo anterior, el primer paso es desenredar la trenza de la lógica de los bandos, y la lucha de poder que ésta alienta en las altas esferas de la IEP. Para eso, la autoridad máxima de la IEP, el Cuerpo de Presbíteros, debe tomar el control de la iglesia, en conformidad al artículo 20 de los estatutos, y declarar abierto el periodo de reforma estructural de la Iglesia (6 meses).
En este periodo no se debe apurar en la elección de un Superintendente mientras no se desarme la concentración de poder de las actuales reglas vigentes. Para coordinar la reforma debería nombrarse un Presidente del Cuerpo de Presbíteros "de consenso" (un anciano recto e intachable) como “encargado de la reforma”, con todas las atribuciones del Superintendente para llevar adelante los cambios en pro de la desconcentración de poder y la transparencia.
Luego de esto iniciar proceso de cambio de estatutos y reglamentos para implementar reforma. Aprobarlos en los Próximos Estudio Bíblicos, a los cuales se deberá citar a Conferencia Extraordinaria para aprobar las reformas.
El tercer paso será iniciar después de esto la formalización de la reforma ante el Ministerio de Justicia de Chile.
         Finalmente en las Conferencias del año 2015 debería estar implementado todo. Y sólo en este momento, nombrar Superintendente conforme a las nuevas normas reformadas.

Los Editores

NUEVA CRISIS IEP: ESTADOS FINANCIEROS NO TRANSPARENTES, DINEROS PERDIDOS, Y APROPIACIONES INDEBIDAS, UNA TRISTE REALIDAD DE LA IEP Y SU CONSORCIO QUE DEBE SER INVESTIGADA

Se dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males, pero en una organización tan grande como lo es la IEP y su consorcio compuesto por la  Corporación Imprenta Eben Ezer, y la Fundación Willis C. Hoover -sostenedora de 2 escuelas particulares subvencionadas que cobran copago-, también, la falta de transparencia en el manejo del dinero es una fuente generadora de numerosos conflictos, aprovechamientos, abuso de confianza, y apropiaciones indebidas.

La Iglesia Evangélica vuelve a vivir una gran crisis, como la que vivió hace no mucho tiempo apropósito de una manejo poco transparente y fraudulento del proceso de entrega de licencias de enseñanza media a distintos hermanos y pastores

(sobre esto ver los siguientes links 

http://iepcorrupta.blogspot.de/2007/09/avanza-la-investigacin-de-la-fiscala-de.html 
y el sumario instruido por la SEREMI de educación en 
http://iepcorrupta.blogspot.de/2009/10/y.html 
también el reportaje periodístico en el cual el entonces SEREMI en el minuto 3:09 
http://www.youtube.com/watch?v=CdjA12IVRXs#t=188 
afirma que las motivaciones del fraude son económicas. Esta causa fue llevada ante los tribunales de justicia en lo criminal, pero el Fiscal del Ministerio Público hasta el día de hoy no ha formalizado por razones técnico legales, esto no significa que se han absuelto a los responsables).

Hoy la crisis amenaza con ser mucho peor, y más profunda, pues involucra millones de pesos de patrimonio IEP y su consorcio. Esta crisis se ha generado por una lamentable conjunción de factores: falta de transparencia con los estados financieros, descuido en los deberes de cuidado del patrimonio, y en algunos casos, derechamente, apropiaciones indebidas de bienes que de la iglesia. Además la crisis ha surgido entre las distintas esferas de poder que dirigen a la IEP.

En esta entrega abordaremos el caso de la turbia relación entre la Iglesia Evangélica Pentecostal y la Corporación Imprenta Eben Ezer, problema que amenaza con desencadenar un gran trance en los altos niveles IEP. Luego en artículos posteriores, con los antecedentes que hemos reunido se abordará a la fundación W.C. Hoover, para finalmente tratar en una tercera entrega los dineros de la Superintendencia

1-.       La IEP y su imprenta
Como todos saben, la IEP aún antes de constituirse a principio de siglo XXI en un Iglesia con personalidad  jurídica de Derecho Público, era una Corporación de Derecho Privado sin fines de lucro (N° 2424), esta desde la primera mitad del siglo XX fundó una imprenta, la Imprenta Eben Ezer, ésta imprenta para poder actuar jurídicamente fue organizada como Corporación sin fines de lucro dependiente en su momento de la Corporación de Derecho Privado Iglesia Evangélica Pentecostal N°2424, y luego con los cambios de estatuto pasó a depender de la Iglesia Evangélica Pentecostal personalidad jurídica de Derecho Público.
La Corporación Eben Ezer fue entregada, en cuanto a su administración y representación legal, siempre a un pastor de la confianza de Superintendente, el que además era nombrado por regla general Pastor presbítero de la iglesia en La Cisterna. Esa fue la historia del Pastor Alfredo Soto Pardo (bajo la Superintendencia del Pastor González), del Pastor Luis Humberto Oyanadel (bajo la Superintendencia del Pastor Silva), y hoy del Pastor Carlos González (bajo la Superintendencia del Pastor Valencia).

No es un secreto, que normalmente quien ha gobernado la Imprenta, ha reunido en torno a sí un gran poder dentro de la IEP, pues la imprenta es una de las “empresas” (lo decimos como unidad productora de manufactura que luego se vende) de la iglesia que más produce. Es de conocimiento público que una serie de productos que luego llena el “mercado cautivo” la hermanad IEP presente en cada iglesia, como himnarios, folletos, expositores, calendarios, y la Revista Oficial “El Fuego de Pentecostés”, mueven varios millones de pesos, y que en sí, la imprenta utiliza una gran capital en inversión, gestión, compra de insumos, ventas y… aquí hacemos un alto ¿entrega ganancias?!.

Como dijimos más arriba, la Imprenta Eben Ezer es un Corporación sin fines de lucro, por ende, TODO los dineros que reúna siempre por ley lo DEBE “reinvertir” para seguir cumpliendo con su misión no lucrativa. Así no DEBE entregar utilidades ni ganancias a NADIE, ni siquiera a la IEP (otra corporación sin fines de lucro), ni mucho menos a personas particulares, esto es, quien la administre (Representante Legal Eben Ezer), o quien mande a quien la administra (Superintendente IEP) o a cualquier otra persona.

Pues bien, es un secreto a voces que la Imprenta siempre ha sido un caldo de cultivo de conflictos, y normalmente la gente que sabe cómo funciona esta, sabe de numerosas historias de corruptela que se han tejido en sus talleres. Por todos es sabido, que es un botín ambicionado por no pocos pastores, presbíteros ansiosos de poder, y que en más de una ocasión ha sido ocupada como caja para cuadrar las cuentas del consorcio en general.

Ahora bien, no obstante lo anterior, hoy la Corporación Eben Ezer amenaza con ser la gota que rebalse el vaso, en cuanto a la corrupción presente al interior de la cúpula de la IEP, y que tal vez desgarre a la Iglesia económicamente, pero también en cuanto a su dirección

2-. La actual administración de la imprenta Eben-Ezer y el origen del conflicto
Cualquiera que conozca la realidad de la iglesia, no puede desconocer que la actual administración del representante legal del la Impenta, el Pastor Carlos González, ha invertido bastante dinero en mejoramiento de la infraestructura y modernización de la maquinaria de la imprenta, como asimismo en su gestión y mantenimiento de un equilibrio financiero que la mantuviese como una entidad viable.

Esto permitió en su momento poder desarrollar la capacidad de imprimir biblias, y otros libros de mayor sofisticación, como himnarios de partituras, entre otros, y hacer funcionar a Eben Ezer conforme a estándares de calidad bastante elevados.

Además para resguardar el cuantioso patrimonio invertido, se contrató una empresa de seguros que respondiese ante robos, incendios, catástrofes naturales y otros siniestros que pudiesen afectar la valiosa maquinaria y el capital invertido. La empresa de seguros, como lo haría cualquier empresa, exigió la colocación de cámaras de seguridad en todo el recinto de la imprenta, y aquí comenzó el conflicto.

Las cámaras comenzaron a captar como distintos personajes, que deben ser investigados en su momento no sólo por la iglesia, sino por los tribunales de justicia, realizaban acciones que pueden llegar a ser consideradas tentativas de algún ilícito. La cámaras dieron cuenta como eso mismos sujetos (que no conocemos), para evitar la vigilancia de las cámaras movían las mismas para que estas no grabaran. 

Link desde minuto 10:18, la cámara de seguridad es movida por un sujeto para ocultar lo que realiza en las dependencias de la Imprenta Eben Ezer, Corporación dependiente de la Corporación de Derecho Público Iglesia Evangélica Pentecostal

Link desde minuto 42:14, la misma conducta en dependencias de la Corporación Eben Ezer


3-. Los estados financieros de la Imprenta Eben Ezer
Las cámaras revelaron, que había irregularidades, pero el conflicto se profundizó aún más, cuando la ex contadora de la Corporación Imprenta Eben Ezer -quien de manera íntegra mantuvo bajo estándares de probidad los balances para la actual administración- descubrió una parte del aprovechamiento de algunos. Dio cuenta de esto a su superior, el Representante Legal de la Imprenta Eben Ezer, y con esto, la bomba explotó.

Y es que la Superintendencia intentaba ocupar la Corporación Eben Ezer como caja pagadora de “utilidades”. Se exigía desde la Iglesia IEP la entrega de cuantiosas sumas de dinero -quien sabe para qué- como un verdadero cheque en blanco, sin justificar si esos dineros  eran para ser reinvertidos (recuérdese que todas son personas jurídicas sin fines de lucro, no puede haber utilidades ni reparto de estas) o si iban destinado a patrimonios de terceros (todo esto igual debe ser investigado).

Uno de los males que hemos siempre denunciado por esta página, la falta de transparencia de estados financieros, balances y todo lo que se refiere a manejo de dineros, estaba generando un problema ya no sólo para la iglesia, sino para todos los que se aprovechan de esta falta de transparencia.

La actitud profesional de la ex contadora, y el respaldo del representante legal de la Imprenta, el Pastor Carlos González, evitaron en un primero momento que el traspaso ilegal de dineros se verificará, no obstante las constantes presiones por parte de la Superintendencia, sin embargo, éstas finalmente terminaron por lograr que se sacara a la contadora, y mermaron la posición política del representante legal de la imprenta.

Surge la pregunta, ¿se verificaron con esto los traspasos ilegales?

4-. La auditoría Sepúlveda   
Conocido es, que en el transcurso del pasado año 2013, el Superintendente Valencia con acuerdo del Cuerpo de Presbíteros decidieron instaurar la figura de un pastor ayudante del Superintendente. Este cargo (no existente en nuestros estatutos) recayó sobre los hombros del Pastor Sepúlveda (Presbítero de la Iglesia de Parral). Para muchos pastores y hermanos, el referido pastor ya se siente “sucesor” en la superintendencia. Sobre este tema, no nos queda mas que recordar la forma legal de elegir a un Superintendente, no se rigen de esta forma en los estatutos. Pero eso es otro tema, que en otra ocasión debe ser analizado  (sobre el particualar ver http://iepcorrupta.blogspot.de/2011/01/denunciamos-ante-la-opinion-publica.html )

No obstante lo anterior, el Pastor Sepúlveda realizó un acto que debe ser resaltado, pues va en el camino correcto. Ordenó la realización de una auditoría a los estados financieros de la imprenta, ésta fue encargada a un profesional neutral. La auditoría entregó sus resultados el pasado sábado 11 de enero ante el Cuerpo de Presbíteros de la Iglesia. El estudió de la cuentas balances de la Imprenta corroboró que la Superintendencia debía más de cien millones de pesos ($100.000.000) a Eben Ezer. Ante esta realidad, el Cuerpo de Presbíteros increpó al Superintendente a dar una respuesta que explicara esto. Pero el Pastor Valencia no pudo ni quiso justificar dónde estaban estos dineros, es más, se sintió interpelado por los Presbíteros, y ante esta situación, de forma amorrada, se retiró de la reunión antes que terminara (la reunión siguió su curso hasta que terminó varias horas después).

En esta reunión de presbíteros terminó de caer también el Pastor González de su puesto como representante legal de Eben Ezer, finalmente su mal entendido concepto de la lealtad a un hombre, al Sr. Valencia, y no al mandato que tiene como ministro de Dios, le termino costando el cargo.

Epilogo; las preguntas que surgen de esta nueva crisis
Surge las preguntas ¿Por qué alguien mueve el lente de la cámara de seguridad de la imprenta?, ¿Cuál es la intención de mover los lentes? ¿Qué cosa se quiere ocultar? ¿Ésta persona, actúa para sí, o para otras personas? ¿Dónde fueron a parar los 100 millones de pesos que la auditoría detectó como dineros que la Superintendencia debe a Eben Ezer? ¿Por qué no han sido explicados sus destinos?

Todas estas interrogantes deben ser aclaradas por las propias autoridades de la iglesia, y por justicia criminal en caso de existir delitos.

Por todo lo antes dicho, invitamos al Pastor Sepúlveda y Cuerpo de Presbíteros a tomar más medidas. Buena cosa ha sido la la auditoría, deben ser aplaudida, pero debe ser extendida también a la Fundación Willis C Hoover, y luego, realizar una gran auditoría general y profunda a todos los estados financieros y balances de la IEP en estos últimos 10 años.

Desde ya conminamos a las autoridades de la IEP, a avanzar en pro de la transparencia.

Las ofrendas, y diezmos son entregadas por la hermandad para “la obra del Señor”, no para el enriquecimiento de nadie, si nada se se teme, ¿por qué no hacer público los estados financieros de todo?

 Los invitamos a publicar en el Fuego, o en una página de internet creada por la propia IEP para esos fines, o si así lo quieren, por este medio la siguiente información:

1. Estado financiero y balance de la Iglesia Evangélica Pentecostal, personalidad jurídica de Derecho Público
2. Estado financiero y balance de la Imprenta Eben Ezer, Corporación de Derecho Privado sin fines de lucro
3. Estado financiero y balance de la Fundación Willis C. Hoover, fundación sin fines de lucro sostenedora de los dos establecimientos de enseñanza básica del mismo nombre. Y asimismo de los estados del pago de subvenciones por parte del Estado, y del destino de los dineros por copago de los apoderados

         Esperemos que en estas próximas Conferencias se actúe enérgicamente contra con la corrupción, venga de donde venga, y que se acabe con la falta de transparencia. Tal vez estemos frente a la histórica oportunidad de iniciar el camino hacia la reforma de nuestra amada Iglesia Evangélica Pentecostal




LOS EDITORES

EDITORIAL FIN DE AÑO. PROPUESTA RADICAL, "UN PASTORADO DE HERMANOS-DIÁCONOS AUTOSUSTENTADOS"


El gigante IEP desde hace varios años ya ha comenzado a tambalear, antes del colapso siempre hay una tensa calma en la cual la autocomplacencia reina. Esto es típico de toda institución en crisis antes del fin.

Nos alegramos de la hermandad pensante, que quiera el cambio del pasado para asegurar un mejor futuro en el cumplimento de nuestra misión. Rescatando lo bueno, pero rechazando lo malo.

Este artículo culmina un estudio de fortalezas y debilidades de la IEP realizado por varios hermanos y hermanas voluntarios y voluntarias de nuestra iglesia a través de todo el país, quienes cooperaron con su experiencia en un diagnóstico realizado desde la hermanad respecto del estado actual de la IEP.

Las debilidades detectadas de la IEP son:
1° Burocratización del clero: los pastores viven ellos y sus familias del dinero de la IEP, con lo cual son más fieles a sus patrones corporativos que a su misión como ministros.
2° Falta de vocación verdadera por el ministerio de las almas: producto de lo anterior, muchos pastores descuidan el pastorear y apacentar a su grey y dedican mayor parte de su tiempo a cuestiones meramente administrativas (pastores cuenta-monedas).
3° Falta de transparencia eclesiástica: Nace también de los dos puntos anteriores. Por entender los actuales pastores que sólo responden corporativamente, por esto a los mismos no les importa realmente ser transparentes con las hermandades que presiden. Falta de transparencia que se expresa en la administración del patrimonio de la iglesia, que al fin y al cabo, es un patrimonio aportado por la propia hermandad a la cual se le niega el conocer los estados financieros de sus propios aporte.
4° Falta de formación en las sagradas escrituras: Esta debilidad en todo caso, es producto de fallas estructurales de la iglesia que no ofrece un adecuado apoyo en la formación de la gente que ejerce el ministerio.  

Fortalezas de la IEP:
1° Hermandad fuertemente comprometida con el funcionamiento de la iglesia local: Nótese que esta en gran medida es mantenida por la propia hermanada en lo económico, pero también en lo espiritual (los guías realmente pastorean en muchas iglesias, y los grupos dirigidos por laicos son los que predican y llevan adelante la labro espiritual).
2° Producto de lo anterior espíritu de cuerpo y pertenencia altamente desarrollado hacia la IEP como corporación nacional e internacional.

La conclusión de este estudio es un propuesta radical, que hunde su fundamento en la identificación de todos los males institucionales de la IEP está dado por la forma en que hoy se concibe al pastorado, esto es, como una burocracia institucional de pastores que viven de la IEP, y que responden a sus patrones corporativos más que a sus hermanos, a quienes por mandato bíblico, se deben en última instancia tanto espiritual como temporalmente.

A los lectores rogamos que no le tengan miedo a tener una mente abierta a los cambios antes de comenzar la lectura.

En este escrito nos proponemos describir algunos de los aspectos que están sucediendo en la Iglesia y sugerir, al mismo tiempo, medios a través de los cuales la iglesia pueda buscar la reorganización radical de la labor ministerial de los pastores. Por supuesto, no recomendamos cambios esenciales en la fe de la Iglesia y menos aún sugerimos la disolución de la IEP, o la supresión de su pastorado, pero si su transformación conforme a moldes que cumplan con estándares bíblicos.

Trazaremos un cuadro de posibles, cambios sólidamente enraizados en los orígenes mismos de la Iglesia y orientado hacia las necesidades de la sociedad IEP del mañana. La aceptación de este tipo de reforma requerirá que la Iglesia viva la pobreza evangélica de Cristo y se desprenda de muchas tradiciones de hombres acumuladas a través de los años.

Pensemos primero en lo "atrayente" que es hoy el ministerio pastoral para las personas de la iglesia. Esta reflexión la hacemos sobre la base del versículo bíblico, de quien "anhela obispado, buena obra desea" (1ra Tim 3:1). Este versículo se refiere no a la gente que simplemente desea funciones ministeriales por razones vanas, sino por quien siente verdaderamente el llamado es a ser ministro de Dios. Antiguamente muchos hermanos sentían el llamado a ser verdaderos ministros, hoy si hacemos una encuesta entre los adultos jóvenes (que tiene buenos trabajos y/o estudios) ¿Quién quiere ser ministro en las actuales condiciones ofrecidas por la institucionalidad IEP? (sistema jerárquico inflexible, sistema con altas cuotas de amiguismo y corrupción, autonomía pastoral coartada por "doctrina oficial", etc.). La respuesta positiva entre este grupo a favor de convertirse en ministro será hoy muy baja, y esta es una realidad que no puede ser desmentida.

La estructura "parroquial" de la IEP no responde ya a la realidad del mundo desarrollado (al cual Chile está ad-portas) y al de una sociedad democrática. En las grandes zonas urbanas esta estructura eclesiástica IEP es una reliquia de un estilo social trasnochado destinado a conservarse en una Iglesia-museo. Mas aún, nuestro mundo actual frecuentemente acelera los continuos cambios de las estructuras sociales en cuyo contexto la Iglesia debe realizar las funciones que le son propias. Para presentar con mayor claridad esta tensión entre una herencia estructural y una tarea contemporánea centraremos nuestra atención en la naturaleza y función del ministerio, el complicado canal a través del cual la Iglesia llega al mundo. De esta manera tal vez, podremos entrever la Iglesia del mañana.

Se hace evidente que los conceptos básicos y aceptados del ministerio dentro de la Iglesia, son hoy inadecuados. En nuestra opinión la iglesia no necesita el número actual de "ministros" empleados a tiempo completo que trabajan en su estructura operacional. Es mas, la situación sugiere la necesidad de un profundo
replanteamiento de los elementos que hacen posible la idea, comúnmente aceptada, del pastor que no "trabaja en el mundo", sino que solamente "se le paga" para ser pastor y vivir en la "casa pastoral"

Para entender nuestra tesis, es necesario reexaminar las relaciones que existen entre ministerio como pretendido "sacramento" u orden (al estilo católico-romano) y luego repensarlo como "personal" (recurso humano) de la IEP a tiempo completo; entre ministerio pastoral y funciones administrativas; entre ministerio y formación teológica.

Actualmente se supone que la mayor parte de las tareas ministeriales de la Iglesia, si no es que todas, tienen
que ser efectuadas por "pastores-curas" (como católicos), es decir, ministros empleados a tiempo completo y a sueldo (esto es pagados, con dineros del diezmo y ofrendas, o sea remunerados por su oficio de ministro). Estos "pastores-curas" normalmente en casi todos los casos de la IEP, no son gente egresados de seminarios teológicos, sino gente nombrada por otro "pastor-cura" que juzga la oportunidad de "presentarlo" ante la institución como "obrero aprobado" para transformarse en un nuevo "pastor-cura".

Estos últimos, luego de pasar por un comisión examinadora,  y si aceptan el nombramiento, son destinados a las distintas "parroquias" que la IEP tiene en el país o extranjero. Por supuesto implícitamente aceptan obedecer a su superiores, y sobre todo al Superintendente, y son "ordenados" pastores en una ceremonia que se confunde con la ceremonia de ordenación de los católicos, esto es, pretendiendo que se adquiere un carácter sacerdotal, ajeno por supuesto a la verdadera tradición cristiana primitiva.

Dicho esto como contexto previo a nuestra propuesta, examinemos en forma separada, tres aspectos del problema para iniciar la búsqueda de nuevos caminos mas evangélicos y sociológicamente mas significativos para ejercer la función pastoral.

1° La reducción radical del número de personas que para su subsistencia dependen de la Iglesia, esto e, un iglesia sin pastores-curas.

2° El nombramiento como ministro (OJO y no la ordenación sacramental al ministerio) de personas que trabajan y se ganan su vida en cualquier actividad productiva.

3° La posibilidad de ejercer el ministerio por cierto plazo. No como una imposición de por vida.

Veamos el punto uno

1° La reducción radical del número de personas que para su subsistencia dependen de la Iglesia.
Hoy puede ser considerado como "el personal de la IEP" toda las personas que ejercen funciones remuneradas dentro de ella (entendemos por remuneración el hecho de vivir de dineros que son propios de la iglesia). A todo hermano que ejerce el oficio de pastor le es garantizada, casi automáticamente  una situación que le asegura toda una rama básica de beneficios personales que se ven acrecentados con la edad y no por la capacidad, productividad, o eficiencia en el ministerio. Su derecho al prestigio y a la influencia abarca mas de lo que un salario podría asegurarle. En las ciudades con iglesias grandes estos empleados eclesiásticos viven en cómodas casas propiedad de la Iglesia; les es asegurado un trato especial, y en muchos casos grandes ingresos sólo por haber gozado de la confianza del Superintendente de turno. Mantener la confianza de este y no su fidelidad a un servicio, aseguran su situación, reputación y nivel de vida. Su carrera depende fundamentalmente de la habilidad que demuestren para desempeñar el papel de aduladores.

Que el pastor-cura de la IEP, es gran parte de su tiempo sólo un burócrata que; cuenta monedas, realiza transacciones monetarias a la Superintendencia o a la Imprenta, realiza los pagos de los servicios básicos, se encarga de la construcción, es un verdad que todos conocemos y  pocos quieren admitir. Es por eso que la ordenación de laicos (hermanos que no sean pastores) que puedan mantenerse económicamente por si mismos, para las funciones pastorales destruiría de raíz esta burocracia y al mismo tiempo terminaría con la escasez de ministros que indudablemente afectará en el futuro.

Algunos pastores jóvenes empiezan a darse cuenta de que viven sofocados en medio de una un sistema restrictivo e inaceptable, en el cual quedan atrapados de por vida, y como han renunciado a su vida de trabajo como laico, y como no quieren renunciar a los que consideran un orden sagrado, terminan por transformarse en unos cínicos, que sabiendo que el sistema no es el adecuado, no pueden hacer nada por ellos, y así quedan en un limbo de indeterminaciones que los afecta a ellos en su fe, y a la iglesia por falta de ministros de verdad comprometidos con las labores evangélicas. Y como para asegurar su posición como pastor, se debe servir antes bien al Superintendente y la organización IEP, antes que a la hermanad, muchos ministros agotan todos sus esfuerzos en ser un buen burócrata-administrador antes que en ser un buen ministro del Señor.

Por lo mismo surge la pregunta:

¿No sera necesario qué ciertas actividades (como son las puramente administrativas) sean puestas fuera del control de la jerarquía Iglesia y que a los que ejerzan meros trabajos administrativos se les pueda despedir de estos trabajos o se les llame a competir por esos trabajos, pero bajo condiciones y control de la propia hermandad a la que sirven, y que los ministros sean hermanad que trabaja y sirve en el ministerio (como los guía de cases) y este ministro responda ante sus hermanos y no a la confianza de un Superintendente para que así se vele por el bien de la propia hermandad y no de intereses mezquinos de carácter clerical? 

La respuesta, desde luego que si, pues en el caso que continuemos con el actual sistema, nos encontraremos siempre frente al mismo problema: el pastor sirviendo a la burocracia eclesiástica de la institución antes que a las necesidades espirituales de su hermandad.

Sabemos de muchos pastores nuevos que han comenzado a plantearse: quizás necesito prepararme para vivir en el mundo seglar como todo hermano, mantenerme a mi mismo como cualquier otro hombre dentro de la seriedad, si quiero actuar como una persona adulta, y esto nos lleva a la necesaria "secularización" del ministerio, abandonar el sistema de pastores-curas y reemplazarlos por los actuales guías de clases elevados a la dignidad pastoral de diáconos, personas que trabajan pero ministran.

Una secularización radical desafía, obviamente, la existencia del actual sistema, pero asimismo animaría a los
hermanos generosos imaginativos a la búsqueda por propia cuenta de servir en el ministerio sin amarras de dineros y/o puestos, dejando atrás la anacrónica y clerical estructura eclesiástica al estilo católico. Esto da miedo, tanto a los presbíteros burocráticos "cuenta monedas", corno a los diáconos de la misma costumbre, pero será el primer paso hacia tener ministros comprometidos realmente con sus hermandades y no con la corporación (y a los hombres que la dirigen) que en definitiva hoy es su patrón.



2° El nombramiento como ministro (OJO y no la ordenación sacramental al ministerio) de personas que trabajan y se ganan su vida en cualquier actividad productiva.


La reducción radical de pastores que viven de la iglesia, y su remplazo por hermanos que trabajan y sirven en el ministerio, nos debe llevar por el camino de constituir una genuina iglesia sin pastores curas.

Esto sería así. Un hermano "laico" adulto, que cumpla con todos los requisitos bíblicos para ser diacono, debería ser nombrado como tal, y si cuenta con el apoyo de los ancianos de una iglesia local, y los hermanos en plena comunión, debería cual pastor-guía de clases, presidir en el amor cristiano la comunidad de hermanos y ejercer el ministerio dentro de su tiempo libre.

La "diaconia" sería la unidad institucional primaria de la Iglesia, suplantando a la iglesia estilo parroquia que hoy tenemos. Su base debe ser el local, o a falta de este la casa de los hermanos, mas bien que el templo (estilo catedral que hoy se acostumbra). La reunión debe ser el encuentro periódico de hermanos-amigos en la fe que reemplace a la asamblea dominical de extraños reunidos en un gran y frío templo. Un contador, un obrero, un profesor, un jubilado; todos capaces de sostenerse económicamente por si mismos, serán los que presidirían estos encuentros mas bien que un burócrata o un funcionario empleado de la iglesia.

El diacono será un hombre maduro en sabiduría cristiana adquirida a lo largo de su vida en el seno de una
comunidad intima de fe con sus hermanos, y no un pastor forrado con doctrinas y prejuicios de dudosa base bíblica alentadas como un cuerpo de tradiciones ajena a la realidad de cada grupo de hermanos.

El trabajo propio, sin tener que vivir de diezmos u ofrendas, el mantener con su propio trabajo su familia y la educación de sus hijos le darán la capacidad de liderato responsable, como asimismo la necesidad de "colaborar" en un plano de igualdad con sus ancianos y hermanos en plena comunión.

El hermano que preside, el diacono así entendido podrá bautizar, dar la cena, bendecir matrimonios. Nosotros los evangélicos no entendemos los sacramentos como cuestiones privativas de una cargo eclesiástico como si lo entienden los católicos, por lo cual debe ser eliminada ese pretendido derecho de los presbíteros de ser los únicos que pueden dar la cena del Señor.

Este pastor, ganándose su vida, puede ser no necesariamente único. En las iglesias grandes, sería deseable la existencia de más de un ministro diacono, para que juntos, en comunión con los ancianos y la hermanad en plena comunión administren la iglesia.


Y que pasaría respecto de los actuales pastores presbíteros. Pensamos que deberían seguir existiendo, pero como asamblea de diáconos ancianos jubilados de sus trabajos seculares, así liberados de su trabajo, podrán estar dedicados al 100% a velar por el apego a la doctrina bíblica por parte del nuevo pastorado de la iglesia, y velar por la administración de la iglesia como corporación, administración que debe ser integrada por hermanos funcionarios no pastorales con conocimientos de administración y ligados sólo por un contrato de trabajo en esta función, que lleguen previo concurso a obtener el puesto, y que bajo estrictas normas de transparencia en los manejos del patrimonio y de todos los estados financieros trabajen por el bien de la corporación.  

En todo caso, la nueva IEP así concebida no manejaría tanto dinero, pues el hombre digno del ministerio se sostendría con su trabajo y no por su carrera salamera a una jerarquía preestablecida.

El cambio parece radical, pero es necesario, hoy la Iglesia está despierta. así como los reyes, las coronas y los báculos ya no tienen sentido. Los hombres ya no están sujetos a soberanos ni se deben dejan conducir como borregos por un pastor-cura.

3° La posibilidad de ejercer el ministerio por cierto plazo. No como una imposición de por vida.

El tercer punto será breve, y es la lógica consecuencia de todo lo antes dicho.

El nuevo diacono, no será el viejo pastor ordenado al estilo católico (sí, porque para la iglesia católica el sacerdocio es un orden y un sacramento, una condición indeleble, eso no existe ni en la Biblia y es ajeno a la tradición evangélica) para toda la vida, sino que sus funciones serán ejercidas en tanto pueda dedicar tiempo al ministerio, y esto le sea llevadero. Si el nuevo diacono desea pasar un tiempo nuevamente sentado en la banca, siempre habrá un hermano de buena voluntad y amor al ministerio de pastorear a la graéy que tome su lugar. No debe haber drama en esto. Es deseable, el cambio en los liderazgos, el tomarse un tiempo, para luego volver a ejercer la función. 

Lo importante, es que el ministro, pueda y quiera hacer de tal, como la misma palabra lo dice, esto es ejerciendo un "ministerio", un ministerio de amor y por amor, a Cristo y a las almas. 

Grupo EDITORES


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QUE LA IGLESIA SEA REFORMADA CONFORME AL MOLDE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS, Y SIN ESPACIO ALGUNO PARA LA CORRUPCIÓN ESPIRITUAL NI MATERIAL.

Revista Observatorio IEP

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