Introducción
En el presente artículo,
pretende ser un aporte en la discusión sobre la reforma de la IEP de cara a los Estudios Bíblicos de Ovalle y debe ser
leído en conjunto con el artículo en el cual presentamos las bases para un “Código
de buenas prácticas institucionales para la IEP” ver en http://iepcorrupta.blogspot.de/2014/04/bases-para-un-codigo-de-buenas.html
En esta ocasión
queremos colocar a disposición de nuestros pastores, hermanos y lectores en
general, una propuesta concreta de 7 ejes, que debería guiar la reforma de los
estatutos de la IEP.
Enumeración
de los 7 ejes programáticos para la reforma de la IEP
PRIMER
EJE: “Desconcentrar el poder para generar un equilibrio de poderes”
SEGUNDO
EJE: “Fortalecer la confianza por medio del control de estados financieros”
TERCER
EJE: “Transparencia y publicidad que acaben con el secretismo”
CUARTO
EJE: “Mejoramiento de las condiciones para el ejercicio pastoral”
QUINTO
EJE: “Revalorar a la hermandad”
SEXTO
EJE: “Replicar ejes anteriores a nivel de iglesia local”
SEPTIMO
EJE. “Justicia con sabiduría y debido proceso”
Veamos el contenido de
cada de uno de los ejes
PRIMER
EJE: “Desconcentrar el poder para generar un equilibrio de poderes”
El primer eje apunta a
desmontar la monarquía absoluta estilo papa católico-romano que es hoy en día
la institución de la Superintendencia.
Como modelo para
acometer la tarea, se tiene los viejos estatutos 2424 de la IEP corporación de
Derecho privado, el cual establecía junto a la figura espiritual del Superintendente,
la figura de un Presidente de la Corporación elegido anualmente -en conjunto
con su directorio- de forma democrática por la Conferencia internacional de
todos los pastores y de delegados de la hermandad IEP.
En este sentido proponemos
que el directorio de la IEP, y el presidente del mismo directorio, deben
nuevamente ejercer la representación legal de la iglesia, y administrar el
patrimonio de la iglesia, dejando al Superintendente funciones meramente
espirituales (visitar iglesias, presidir cultos de conferencias y estudios,
presidir inauguraciones, presidir al Cuerpo de Presbíteros como igual entre
pares, etc.). En este mismo sentido, el directorio debería durar un año, y el
presidente, y asimismo los miembros del mismo, deberían no poder ser elegido
más de 4 periodos seguidos, después de lo cual, deberían estar a lo menos 4
años sin formar parte del directorio (para evitar gente que se eternice en los
cargos).
Respecto de las
autoridades de la IEP, se debe establecer un sistema de contrapesos en el
poder. Así por ejemplo, el nombramiento de Presbíteros debe ser realizado por
el propio cuerpo de Presbíteros (por el acuerdo de 2/3 de sus miembros y el
patrocinio del jefe de zona y otro presbítero). Esto para evitar que el
Superintendente manipule al pastorado por medio del sistema de ascensos.
También se debe
garantizar la plena autonomía e independencia de la Comisión de Disciplina, y
lo mismo respecto de la Comisión Revisora de cuentas. Los miembros de estas
comisiones deberían ser propuestos por el Cuerpo de Presbíteros y sometidos a ratificación
por parte de la Conferencia internacional. Sus miembros deberían ser inamovibles
mientras dure su cargo (se recomienda que sea a lo menos 5 años, y que sean
renovadas por parcialidades, estableciendo inhabilidades absolutas para ejercer
otros cargos en la IEP).
Para evitar proceder
abusivamente y al margen de la ley y los estatutos, la comisión de disciplina
debe contar con la asesoría de un abogado cuando decida iniciar un
procedimiento sancionatorio, y debería permitir que los pastores acusados se
defiendan también con asesoría de abogado. Para evitar abusos, el debido
proceso deberá siempre ser observado en todo procedimiento. En el caso que un
pastor acusado no tenga abogado defensor que lo asesore, la iglesia deberá
procurarle con sus propios fondos uno de la confianza del pastor acusado.
Nadie debe ejercer más
de un cargo en la iglesia, ni en sus corporaciones fundaciones dependientes. En
general, los estatutos deberían prohibir toda concentración de poder, y por
ende se debe establecer que no se puede ejercer más de un cargo en la
institución. Así por ejemplo, ser miembro del directorio o de una comisión debe
ser incompatible con ser miembro de un directorio de una fundación o de la
imprenta, y estos entre sí, y con ser jefe de zona y estos entre sí, etc. La
regla, debe ser, un puesto, y nada más, para ejercer bien el puesto. Si se en
nombrado en nuevo puesto, se debe renunciar al anterior antes de tomar posesión
del nuevo puesto.
SEGUNDO
EJE: “Fortalecer la confianza por medio del control de estados financieros”
El refrán dice, “la confianza
es buena, pero el control es mejor”.
En este sentido, sin perjuicio de la buena
fe que debe siempre existir entre gente que se hace llamar “cristiana”, en consideración
que los dineros entregados a la IEP, son entregados a una institución de
Derecho público para cumplir con una función pública, los estándares de control
que eviten la corrupción mediante la malversación o desvíos a otros fines deben
ser altos. Por lo mismo se propone que los estatutos establezcan el deber de
llevar estados financieros de todo ingreso, gasto y saldos de cada uno de los
fondos de la IEP (diezmo de los diezmos, imprenta, fundación educacional, fundación
misionera, etc.).
Esta contabilidad debe
ser confeccionada por profesionales del rubro con probada experiencia, que
trabajen para la Comisión revisora de cuentas de la IEP (con contrato de
trabajo y remuneración acorde a mercado), y que sean contratados por concurso
públicos (para evitar amiguismos y nepotismos).
La forma de la
contabilidad se debe ajustar a los estándares internacionales vigentes,
siguiendo el modelo de las IFRS (International Financial Reporting Standars).
Todos estos estados
financieros deben ser auditados anualmente por una empresa auditora sería y con
experiencia en el rubro, externa a la IEP, y que sea de aquellas que están en
el registro de la SVS (Superintendencia de valores y seguros)
TERCER
EJE: “Transparencia y publicidad que acaben con el secretismo”
Este eje involucra, que
junto al deber de confeccionar estados financieros y de auditarlos, conforme al
eje anterior, se debe hacer pública la toda la información de estos estados
financieros y de sus respectivas auditorías, para terminar con el secretismo en
la IEP.
Este eje aspira a
implementar plenamente el principio bíblico de “ser como un libro abierto”.
CUARTO
EJE: “Mejoramiento de las condiciones para el ejercicio pastoral”
De todos los estudios
que hemos aplicado a las causas de la corrupción o manejos indebidos de fondos
al interior de la IEP, pudimos concluir que en muchas iglesias éste surge de la
falta de control, y la falta de transparencia, pero también en no pocos casos,
de la falta de condiciones para ejercer el ministerio, como por ejemplo, la
nula previsión para el pastor y para su familia dependiente.
En este mismo sentido,
creemos que la IEP es lo suficientemente grande para establecer un sistema
solidario de bienestar por medio de un sistema de reparto, el cual establezca
un sistema de acceso universal a cotización de AFP (para asegurar la jubilación),
imposiciones de salud (FONASA o ISAPRE que ofrezca un paquete institucional),
pago de seguro de desempleo, de seguro de accidentes del trabajo e invalidez. Sumado
a esto, es posible crear fondos para aportar a la educación de hijos menores de
edad y estudios superiores hasta la edad legal, fondo para pagar feriado legal,
y en general asegurar que todos los pastores y sus familias no le falte lo
básico.
Este sistema no es difícil
de articular, si existe la voluntad política para hacerlo.
Unido a lo anterior, la
IEP, debería también fundar un Seminario para la formación continua de sus
pastores, en el cual, no sólo se enseñe teología bíblica, sino que habilidades
y competencias al servicio de la función pastoral.
QUINTO
EJE: “Revalorar a la hermandad”
En nuestra opinión, el
gran pecado de los estatutos del año 2000, aparte de fundar el sistema corrupto
que hoy nos aqueja, fue el de sacar a la hermandad de toda participación en la
IEP.
Somos firmes creyentes
que la hermandad es la esencia de la IEP. Ellos construyen templos y locales,
aportan económicamente al sustento de pastores y de la obra, predican en las
calles y pulpitos, mueven los cuerpos y grupos de la IEP. Sin hermandad no
habría IEP.
Por lo mismo,
consideramos que en los nuevos estatutos no sólo se les debe devolver el ser
parte de la IEP a todo miembro en plena comunión y participar en la Conferencia
Internacional por medio de un delegado, sino que se le debería permitir elegir
a su delegado.
Además se deberían formar directivas zonales y nacionales de los
distintos cuerpos y grupos de la Iglesia (Voluntarios, Dorcas, jóvenes,
señoritas, ciclistas, visuales, coro, etc.).
A nivel local, los
hermanos en plena comunión deberían elegir a las directivas de sus cuerpos y
grupos, y los que participan activamente en estas directivas, deberían
participar en la elección de los oficiales de la iglesia junto al pastor.
También se debería
revalorar el rol de la mujer en la IEP, y repensarla con un rol tan activo como
el del varón en las distintas actividades de la IEP.
SEXTO
EJE: “Replicar ejes anteriores a nivel de zona e iglesia local”
Todo lo que se ha dicho
anteriormente se debe replicar en la zona y en la iglesia local, propendiendo a
la trasparencia de la contabilidad de éstas y a establecer una desconcentración
del poder del jefe de zona respecto de sus pastores y del pastor a favor de la
hermandad.
Para apoyar la
contabilidad de las iglesias pequeñas, la Jefatura de Zona debería contar con
un contador de confianza elegido por el Jefe de Zona y de sus pastores por
concurso público (para evitar amiguismos y nepotismo) que se costeé con fondos
de la zona, y que apoye a la zona no sólo en este rol, sino a hacer efectivo el
pago de cotizaciones de cada pastor de la zona.
SEPTIMO
EJE. “Justicia con sabiduría y debido proceso”
Sobre los abusos y
corrupciones que ha sufrido la IEP durante todo este tiempo, somos de la idea
que se investigue a todos, y no sólo a enemigos políticos al interior de la
maraña de poder eclesiástico.
Es decir, consideramos
que se debe investigar en primer lugar al Superintendente (máxima autoridad y
responsable por el sistema corrupto instalado en la IEP) y luego ir avanzando
en la investigación a todos las corporaciones y fundaciones y fondos
especiales, y siempre entre todos los bandos y a todas las iglesias. Analizando
lo hecho por la cúpula anterior, y por la actual cúpula que gobierna la IEP.
Se debe luego de esto, determinar
responsabilidades, y dar la oportunidad de devolver los dineros mal habidos, o
si se considera que no se ha hecho nada malo, de defenderse en un juicio justo,
y esto a todos, sin excepción.
Se debe actuar con
justicia, mesura, debido proceso y prudencia, aplicando incluso amnistías si
esto favorece la paz del pastorado.
Rechazamos de plano toda
caza de brujas, pues lo principal hoy es la reforma para desmantelar el sistema
corrupto y poner diques al abuso por medio de la introducción de buenas
prácticas institucionales.
Todos estos puntos los
tenemos desarrollados en documentos de trabajo hasta niveles de detalle para
hacerlos operativos. No nos interesa ni el dinero, ni figurar, trabajamos por
amor a la obra y de la iglesia. El pastor que desee nuestro apoyo lo tendrá, si
lo que quiere es trabajar por la reforma de la IEP.
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